Reflexiones sobre la pandemia de gripe AH1N1 desde el trópico

Septiembre 2, 2009 at 6:12 pm (Cara de bolsa)

En las últimas semanas he recibido vídeos y artículos en donde se intenta probar que la AH1N1 no existe, que se trata de una conspiración global encabezada por los Estados Unidos para favorecer las acciones bursátiles de algunos laboratorios farmacéuticos. Incluso he sostenido numerosas discusiones en foros virtuales y redes sociales, con personas que sostienen opiniones tan absurdas como que la H1N1 se contagia cuando tomas el Tamiflu. No voy a detenerme en desmentir estas versiones, porque no soy médico y carezco de los datos científicos que permiten desmontar la teoría conspirativa -que por cierto no se basa tampoco en datos científicos y que además la hemos escuchado con la gripe aviar, y también en los ochenta con el SIDA…

A este baúl de opiniones se suman ahora las de médicos que desde Europa  consideran que se debe disminuir la preocupación por esta gripe, porque sus estadísticas y progresiones señalan que mueren y morirán más pacientes por las gripes estacionales que por la AH1N1. Ya me resulta chocante cómo se habla de cifras, olvidando que no se trata de números abstractos sino de seres humanos con sueños, esperanzas y vidas, que han sido truncadas por una gripe…  Pero en cierto modo resulta comprensible que los médicos europeos resten importancia a la gripe AH1N1.  Se trata de países en donde los sistemas de atención médica funcionan a las mil maravillas, en donde el Estado desarrolla campañas de prevención y además existen condiciones higiénicas que favorecen la disminución del contagio, pese a la llegada del crudo invierno.

Pero en nuestro país restar importancia a este virus es absolutamente irresponsable e inmoral. En Venezuela no sólo tenemos un sistema de atención médica que se cae a pedazos: es por todos conocido que nuestros hospitales, ambulatorios y módulos de Barrio Adentro están en las peores condiciones; faltan los recursos (tanto medicinas, equipos, camas y personal médico); llega la temporada de lluvias que contribuye al incremento de gripes estacionales que fácilmente permiten camuflar la AH1N1 y limitan la capacidad de respuesta de las instituciones hospitalarias que se ven rebazadas por la cantidad de personas que requieren atención, aislamiento y exámenes de detección del virus; hay un desinterés por parte del Estado en efectuar campañas educativas sobre el virus, concentrando toda su plataforma comunicativa en la batalla política; y por último, lo más importante: unas pésimas condiciones de higiene colectivas. Tan sólo recordemos que amplios sectores de la población carecen de agua potable ¿cómo carrizo se pueden lavar las manos varias veces al día para prevenir el contagio? ¿cuantos venezolanos pueden darse el lujo de comprar gel antibacterial o mascarillas? ¿cuantos pueden dejar de ir a trabajar en caso de tener los primeros síntomas de gripe? y ni hablar de los problemas de aseo urbano, con ciudades sucias, que facilitan ampliamente la propagación de diversas enfermedades. En este contexto  un virus nuevo como el H1N1 puede ser realmente alarmante, por no utilizar otros calificativos.

Seamos honestos: aquí no tenemos estadísticas confiables de absolutamente nada! ¿cómo podremos conocer la cantidad exacta de víctimas de la AH1N1? ¿quien nos confirma que son sólo 900 casos y 40 muertes? ¿quien garantizará que la pandemia ha sido controlada? ¿quien nos confirma que los decesos se han producido por la lentitud de respuesta del enfermo y no del Estado? ¿cuantos enfermos realmente recurren a la atención hospitalaria? Por lo general el venezolano se automedica, compra toneladas de antigripales y rara vez acude al médico en caso de una gripe…y cuando finalmente lo hace… ya puede ser demasiado tarde.

Y por último, no podemos olvidar que muchos de las víctimas venezolanas padecían otros problemas de salud como diabetes, asma, alergias, etc… Es decir, a su situación física ya menguada se le suma la AH1N1. ¿Cuáles son las estadísticas de nuestros grupos de riesgo? ¿cuantos diabéticos hay en nuestro país? ¿a quienes se va a vacunar cuando finalmente lleguen las vacunas? ¿se respetarán los grupos de riesgo como diabéticos, embarazadas, hipertensos, asmáticos, etc?

Con este breve análisis sólo quiero sugerir a mis lectores que en vez de hacerse eco de quienes están haciendo campaña por desacreditar a la pandemia, se aboquen a la tarea de aprender a no contagiarse. Es la forma más responsable de actuar, y no se trata de alarmar a quienes me lean, sino de concientizar que la salud comienza por nosotros mismos. Ya que los medios de comunicación y el Estado se hallan enfrascados en una batalla campal, olvidando que se deben a los ciudadanos, nos toca a nosotros aprender sobre la AH1N1, para no convertirnos en frías cifras.

4 comentarios

  1. nomejorobes dijo:

    Al Señor Enrique Orbegozo, quien dejó un comentario que no voy a publicar, sus groserías están de sobra. Si no está de acuerdo con las ideas expresadas en este blog, pues podemos debatirlas con argumentos, no con insultos… y menos dirigidos a una dama!

  2. NELSON URBINA dijo:

    De acuerdo. Es irresponsable hablar de cercos epidemiologicos pues no es posible impedir la propagación dado todos los humanos somos suceptibles de padecer AH1N1 por ser un virus nuevo en nuestra especie y si es verdad carecemos de medidas higienicas en general por todas las razones expuestas en su articulo. Sugiero que se sigan difundiendo ideas para que se contagie lo menos posible la pobñlacion como: 1- Utilizar tapabocas rigidos de ferreteria los q

  3. NELSON URBINA dijo:

    sigo: tengan procesos gripales maxime si cursan con fiebre y malestar general, asi como aislarse en sus porpias casas en la medida de lo posible; 2- utilizar el producto Gerdex o Keeler ( el primero se puede conseguir en atomizador) y rociarlo sobre las manos y antebrazo cada vez que sea conveniente en el dia, asi como utilizarse sobre objetos que puedan servir para contagiar el virus: celulares alquilados, cabinas de telefeonos en cyber, etc; 3- portar y utilizar el gel alcoholado; 4. decretar los gobiernos municipales la obligacion de jabon en los baños publicos, asi como informar deben ser lavadas las manos y los antebrazos sufcientemente dejando el jabon actue y no quitarselo tan rapido; 5- rogar a dios porque no nos encontremos en la estadistica mundial de letalidad pues no sabemos hasta donde nuestros organismos, si se infectan, puedan resisitir. Hay una expectativa posible el comportamiento epidemiologico del virus sea parecido a la Gripe Asiatica de 1957, por lo cual podrian fallecer en el mundo por AH1N1 entre 2 y 7 millones de personas. Asi que c/u a cuidarnos y que nos agarre confesados..

  4. nomejorobes dijo:

    Gracias Nelson por tus acertados comentarios. Uno de los puntos fundamentales es hacer presión para que se descentralice la realización de los exámenes de detección del virus. No es posible que un enfermo tenga que esperar hasta una semana y más para saber si tiene la H1N1. Se pierde un tiempo valioso que puede ser determinante a la hora de salvar vidas.

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