Algunas reflexiones al vuelo

Enero 23, 2008 at 9:14 pm (Uff... esos días)

Con el revuelo producido por el accidente de aviación de Transaven uno lee y se entera de muchas cosas, bastante negras y decepcionantes. Algunos defienden a capa y espada a ciertas instituciones, otros a la empresa, otros a los rescatistas… En fin, nadie quiere ser el responsable de una tragedia en donde perdieron la vida 14 personas, entre ellas una pareja de niños. A veces me temo que se impondrá finalmente el silencio y la impunidad, ya que como bien dice la frase: “Noticia en Venezuela son 15 días… después de eso se olvida”. Hay muchos que hablan maravillas de los cuerpos de rescate, de cómo trabajan con las uñas, sin recursos (no olvidemos que los helicópteros destinados a estas labores estaban estacionados agarrando polvo en la frontera, mientras esperaban aquellas famosas coordenadas). Bue… yo miro con escepticismo algunos de estos grupos tan altruistas, porque la vida me ha enseñado que en Venezuela hay muchos caciques y pocos indios… ¿a qué me refiero? a que generalmente todos quieren mandar, pero nadie quiere hacer el trabajo sucio… Todos creen saber de todo, y a la final se arma un gran despelote, nadie hace nada y todo queda más o menos igual.

Para muestra un par de ejemplos: la tragedia de Vargas. Nunca se me va a quitar de la cabeza que muchas personas fallecieron en ese deslave por la impericia de los cuerpos de rescate. En tv pudimos ver a todas las fuerzas evacuando a gran parte de la población del estado. Y yo me preguntaba ¿y quien está rescatando a los que están atrapados en estacionamientos, en los ríos de agua, en los sotanos de edificios, en las azoteas de casas? Supe que en las noches se escuchaban cornetas de carros que sonaban pidiendo auxilio, hasta que lentamente dejaron de sonar… ¿cuantos no quedaron atrapados en el lodo, esperando por alguien que los ayudara? Mientras tanto, todo el mundo estaba ocupado en evacuar personas, que algunas estaban en perfectas condiciones. Y yo me pregunto ¿cuando se produzca un terremoto en Caracas se dedicarán a evacuar la capital? ¿desplazarán a toda la ciudad hacia sus afueras? ¿se gastarán todos los recursos en movilizar personas? ¿y quien rescatará a los atrapados en edificios colapsados? Hmmm…. me temo que morirán esperando… ¿estamos preparados para catástrofes naturales de magnitud considerable? A veces me temo que no… Me temo que cada grupo de rescatistas, militares y demás, se dedicarán sin orden ni concierto a hacer lo que les venga en gana, muy posiblemente lo que no saben hacer o lo más fácil… mientras lo urgente e importante se quedará para luego…

Hace varios años tuve una experiencia que me mostró cómo funcionan los cuerpos de seguridad del país. El caso ocurre una noche en la cual estabamos invitados a unos quince años (de esos con fiesta es-pec-ta-cu-lar), así que trajeados y embellecidos nos montamos en el carro y nos fuimos camino al bonche. En la autopista Francisco Fajardo nos tropezamos con un accidente aparatoso, recién ocurrido: dos vehículos habían colisionado, las víctimas ensangrentadas estaban atrapadas entre pedazos de metal, algunos aún vivos, otros quizás inconscientes. En ese momento mi padre decide parar y ver si podía echar una mano. Así que estacionamos a unos metros y se baja mi padre con corbata, traje impecable, elegantísimo… Justo tras nuestro vehículo están llegando las patrullas policiales, que en vez de estacionarse en el ombrillo, como debe ser, pues ocupan los canales de la autopista impidiendo el paso y originando una cola, que en pocos minutos podría ser intensa. Ante las circunstancias mi papá le grita a los funcionarios policiales y les ordena -con imponente voz de mando la misma que nos metía miedo cuando eramos chicos- que muevan esas patrullas de inmediato. Los policias lo miran confundidos ¿quien es este señor con cara de pocos amigos que viste tan elegante? ¿será un doctor? ¿un general? ¿un alto funcionario de gobierno? Todos corren y mueven las patrullas estacionándolas en el lugar indicado. Al mismo tiempo mi papá llama a gritos a dos policias y les ordena movilizar el tráfico para facilitar la llegada de bomberos y ambulancias. Raudos y veloces se dedican a ello. A otros les ordena comunicarse con los bomberos… A otros velar para que nadie robara los bienes de las víctimas, etc.

Desde el carro veíamos impactados aquel despliegue de obediencia. Mi madre estaba atemorizada: repetía que meterían preso a papá por gritarle a policías. Yo por mi parte sólo podía mirar con orgullo como organizaba a todos y les daba instrucciones que cumplían con eficiencia.

A los pocos minutos llegan los bomberos y nuevamente vienen a estacionarse a mitad de autopista, sin pensar que así sólo obstaculizarían la llegada de las ambulancias. Nuevamente los gritos de mi padre retumban: Imbécil, mueve ese carro ya, que estás obstruyendo el paso!!!  Así el confundido bombero mueve el vehículo y los otros comienzan a seguir las órdenes que papá les instruía. Llegan las ambulancias, sacan a los heridos y en ese instante de confusión, mi papá huye hasta nuestro carro, lo enciende y nos vamos…  En el camino nos dice que los policias, bomberos y paramédicos lo llamaban: “Mi general” y le consultaban qué se debía hacer y que no…  Habían pensado que era un militar de alto rango y por ello habían obedecido. Tengo que acotar que mi papá ni es general, ni es alto funcionario, ni es doctor, es un simple emigrante europeo con el bachillerato incompleto, pero con una capacidad de organización impresionante y un léxico muy amplio… De no haber estado papá en medio de aquella locura, distribuyendo tareas y dando instrucciones precisas, pues simplemente esas personas habrían muerto esperando una ambulancia que nunca llegaría… Al día siguiente leímos en la prensa que sólo un par de personas fallecieron, mientras el resto se recuperaba en los hospitales. Hubo un pequeño comentario sobre la rapidez de actuación de los efectivos y cuerpos de rescate… a lo cual la sonrisa de satisfacción de papá se desplegó al 100%

1 comentario

  1. SANDY dijo:

    ESTA BIEN LO QUE DICE JAJA

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