Las puertas de fuego del infierno se abrieron ceremoniosamente al son de una gran y aterradora fanfarria demoníaca para permitir el esperado ingreso del diseñador del envoltorio de los CD.
El señor de todo lo malo les comentó a sus diablotines: -”Le hemos estado esperando aquí abajo durante mucho tiempo y decidimos traerlo para conocerle personalmente. Bueno… él lo hacía tan bien arriba, diseñando esos envoltorios para CD con esa tirita inservible”.-“Invítenle a la cena y asegúrense de que vengan también la gente que diseña los manuales para las computadoras.”Lucifer desapareció entre las llamas mientras el diseñador recibía un calido recibimiento por las huestes infernales.
Uno de los demonios subalternos comentó: -“El otro día el mismo Belcebú se hizo una cortada horrible en el dedo tratando de abrir un CD de Lo Mejor de Barbra Streisand”.
De repente una gruesa serpiente se escurrió desde las tenebrosas sombras, se enrolló alrededor de la pierna del diseñador y le habló con voz ciseante: -” Antes, el jefe estaba fascinado con la gente que diseña los controles remotos de televisores, Dvd y todo eso, poniendo esos botoncitos chiquiticos amuñuñados juntos, y esas abreviaciones incomprensibles…..,”- dijo la serpiente , -”pero ahora él jefe lo que habla es de ti… tú, tú, tú todo el tiempo”.
-“Apúrate”-, “vamos a prepararnos para la cena. Podemos hablar lo de tu condena después.”-le conminó la escamosa serpiente
El reptil condujo al diseñador por los innumerables pasillos ardientes hasta el vestidor del infierno, de repente, lo miró de manera inquisitiva y ansiosa y le preguntó: - “¿Cómo fue que se te ocurrío vale? ¿Como hiciste? dime”.- ¿”tu sabes, diseñar el envoltorio de los CD? eso fue genial. Todo el mundo aquí lo quiere saber.”
El diseñador, puso sus pies cómodamente en las llamas, y adulado por todo ese reconocimiento, se relajó: -“Bueno… solamente la caja plástica original, era demasiado cómoda y fácil de abrir” -le explicó -”Mira, si vamos a hacerle la vida más difícil al consumidor, por el amor de Dios, ¡UPS!- perdón- de Satanás-vamos a hacérselos más difícil de verdad, ¿no?” -Por eso diseñé un empaque que para poder abrirlo la persona tiene que ir a la cocina a buscar una tijera o un cuchillo afilado …de manera de no perder esa oportunidad de que se puedan por lo menos rebanar una mano en el intento,- y además rayar la caja de plástico- agregó. “
La serpiente le preguntó: -“¿Fue entonces cuando se te ocurrió la idea del empaque ese en plástico al vacio?” -“Ese sistema estaba bien al principio”-contesto el diseñador -“Me gustaba la idea de que no había absolutamente ningún lugar posible para rasgar el plástico con la uña, pero sabía que se podía ir aun más lejos”.
-“Fue entonces cuando se me ocurrió lo del celofán, el celofán con la falsa tirita, dizque para abrirla, cuando realmente no existe ninguna posibilidad”.
Esa noche, en la gran cena de gala que se lleva a cabo una vez cada cien años para honrar la llegada de personajes ilustres, al diseñador le tocó la distinción de sentarse a la derecha del viejo diablo. A su izquierda estaba sentado Cancerbero, el perro guardián del averno y reconocido diseñador de la piña.
El diablo bebió y conversó amenamente con el diseñador del envoltorio de los CD toda la noche.
Después del segundo plato de sancocho, le pidió al diseñador que le hiciera la amabilidad de destapar otra botella del selecto vino añejo que habían estado bebiendo de sus bodegas, pero que la descorchara con un modernísimo sacacorchos high- tech de design alemán, con dos lengüetas de deslizamiento lateral, lo último en tecnología en sacacorchos disponible en el mercado- el cual le habían regalado recientemente, pues todos los demás que tenían en una enorme gaveta eran muy engorrosos de usar.
El diseñador forcejeó con el aparato un rato, luego solicitó y releyó el manual de instrucciones, sudó la gota gorda y media hora más tarde la botella por fin fue descorchada.
Al principio, nadie notaba el rumor amortiguado que venía desde arriba, el cual pronto se convirtió en un clamor sostenido. Después de un rato todos los presentes miraban hacia el techo, y finalmente el diablo mismo notó que no le estaban poniendo atención a sus palabras.
Satanás levantó la cabeza y miró de reojo.
Asomaban levitando en el éter tres ángeles celestiales, cada uno sosteniendo un objeto brillante.
El diseñador sabía claramente cuáles eran esos objetos: uno- el cartón de leche, otro,- La bolsita plástica de cierre hermético y por último pero no menos notable, el cambur, los tres empaques más eficientes que se hayan diseñado.
Él recordó cómo los admiraba antes de que cayera en las garras del mal.
Los tres ángeles flotaron hacia la mesa de honor de los comensales.
Uno sostuvo la bolsita plástica sobre la gente que diseñó la botella de aspirina-, y los bañó en una luz celestial.
Un maravilloso resplandor dorado emanó del cambur vertiéndose sobre el Cancerbero- recuerden, el diseñador de la piña, -y el cartón de leche también cubrió con su halo de blanca luminosidad el lugar donde se encontraba sentado el diseñador del envoltorio del CD.
El diablo se levantó precipitadamente, rugió algo pavoroso en arcaico latín mientras que unos súcubos infernales le salieron volando de sus horribles fauces.
Se excusó airadamente y se fue furioso gritando improperios, rompiendo copas, tirando las puertas y pateando en el trasero a un par de los mesoneros.
Después de tal escándalo, el diseñador se retiró calladamente a su paila privada y estuvo jorungando los cinco controles remotos que se requerían para poder poner a funcionar el VHS, el DVD y el televisor. No logrando esto, frustrado, se recostó en su almohada de carbones sobre la parrilla al rojo vivo que sería de a hora en adelante su cama y cerró los ojos contemplando la horrorosa eternidad que le esperaba en las llamas del infierno, y pensó que probablemente nunca vería otra vez ni un cubito de hielo en su whisky o una deliciosa barquilla de helado de chocolate.
Pero entonces pensó en la exquisita comida que le acaban de ofrecer, y en sus nuevos amigos, Se dio cuenta de que el whisky on the rocks y los helados de chocolate no eran tampoco mayor cosa y de que la eternidad en el infierno no podía ser tan mala después de todo.
Tocaron a la puerta, y la serpiente entró.
-”El diablo me pidió que te informara de cual va ser tu castigo para el resto de la eternidad,”- le dijo el ofidio.
El diseñador tragó grueso.
-“Verás….él jefe sufre de terribles y constantes dolores de cabeza. Él quiere que tu siempre estés a su lado para abrirle las botellas de aspirina.”
-”UMMMMM creo que yo puedo hacerlo,” - contesto el diseñador algo aliviado.
“Bueno, también tienes que saber que el es un poco maniático con esto y le gusta una botella de aspirina nueva cada vez que le duele la cabeza, así, que tendrás que destapárselas todas: empezando por quitarles el plástico duro transparente de la boca de la botella, después romper el anillo de seguridad, luego abrir la tapa a prueba de niños, y también quitarles la tapa selladora interna de aluminio, todo esto con las manos”- dijo la serpiente.
El diseñador suspiró con resignación pero con cierto y evidente alivio y dijo: -“Está bien, lo haré.”-
-“De acuerdo,”- dijo el reptil, y dio la vuelta para irse.
De repente al darse cuenta y reflexionar, un helado estremecimiento recorrió el cuerpo del diseñador de arriba abajo.
-”¡Espera!” - su voz tembló con nerviosismo - ” Peroooo, ¿y quién va a sacarle el taco ese de algodón que viene empotrado en el interior de la botella?”
La culebra se dio media vuelta, su cara distorsionándose en la horrible máscara de Belcebú. Su voz se hizo pavorosamente profunda viniendo de las vísceras del infierno:
-”¡Pues túuuuuu! ,”- le dijo.
-“Ese es tu castigo para la eternidad”-
Y se escuchó en todos los rincones del averno la escalofriante carcajada el demonio…