El gobierno venezolano se ha metido con las denominaciones de todas las instituciones del país e incluso con el nombre mismo de la nación. Así Venezuela pasó a llamarse República Bolivariana de Venezuela, y los ministerios se convirtieron en Ministerio Bolivariano de Relaciones Exteriores, aunque más recientemente volvieron a cambiar de denominación para ser: Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores (en sintonía con la nueva moda socialista del máximo líder). Tales cambios de denominación parecieran se asumidos como la medicina para resolver todos los males. Así si una institución no funciona se le cambia el nombre y zas!! por arte de magia debería cambiar su situación. Después de casi 10 años de gobierno, pues hemos visto como el cambio de nombres no ha modificado absolutamente nada, para nuestro pesar. Pero no era de esto de lo que les quería hablar, sino de la última propuesta de reforma a la Ley de Registro Civil, en donde se quiere evitar las extravagancias de los padres que bautizan a sus hijos con nombres tomados de cualquier cosa.
La noticia ha circulado por la prensa extranjera como una nota divertida y hasta folklórica. En Venezuela, ya algunos opositores radicales denuncian la propuesta como un atentado a la libertad individual y a la patria potestad ejercida por los padres. Así exclaman que si un padre le quiere poner a su hijo como nombre: Superman, está en completa libertad de hacerlo y el hecho que el Estado pretenda prohibir tal nombre es una muestra de la tiranía opresora del regímen… Bue… tampoco es para tanto… Pocas veces he coincidido con el regímen, pero esta vez debo reconocer que ya era hora de acabar con ese bochinche de los nombres. En España y Portugal funciona una ley muy similar y nadie se queja!
A muchos se les olvida que un hijo no es una mascota a la que le puedes poner como nombre cualquier ocurrencia jocosa… Así conocí un caso de una familia cuyos hijos se llamaban Titi y Tato, mientras sus perros ostentaban un Gustavo y Cecilia…!!! No me jorobes…
El nombre marca la identidad del individuo para toda la vida. Y debería existir cierta responsabilidad a la hora de seleccionar el nombre de la criatura, ya que una extravagancia puede proporcionarle años de burlas y sufrimiento injustificado a un niño, que crecerá odiando su identidad y a sus padres por semejante destino… A mi particularmente me gusta mi nombre, pero recuerdo con tristeza cómo nos divertíamos a costa de los nombres raros de algunos compañeristos. Pero el asunto no acaba en la etapa escolar…. las burlas continuarán toda la vida, al punto que algunos optan por usar un apodo que evite la carcajada masiva.
En fin, la nota que ha circulado a través de la agencia EFE la reproduzco aquí:
Caracas, 6 sep (EFE).- El Gobierno venezolano parece decidido a reconducir la imaginación de los venezolanos a la hora de bautizar a sus hijos a través de una reforma de la ley del Registro Civil “con el fin de preservar el equilibrio y desarrollo integral del niño o niña”.
De este modo, los Yusnavy (US Navy), Supermán, Maikel Jackson, Makgiber, Guarisda (What is that), Lexotanil (un medicamento) o Yusleidi (US Lady) presentes en el censo electoral del país caribeño quedarán como representantes de una época.
Según el artículo 106 del borrador del proyecto de ley de Registro Civil, elaborado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), “los registradores civiles no permitirán que los declarantes del nacimiento -sean éstos sus padres, representantes o responsables- les coloquen nombres que los expongan al ridículo, sean extravagantes o de difícil pronunciación en el idioma oficial”.
El proyecto contempla aquellos nombres de niños o niñas que “contengan variantes familiares y coloquiales que denoten una identificación confusa o que generen dudas sobre la determinación del sexo”.
El borrador incluye dos excepciones: los descendientes de etnias indígenas y los extranjeros, quienes “podrán emplear los nombres que deseen de acuerdo con sus culturas”.
En el estado occidental de Zulia, la espontaneidad y el atractivo por los nombres extranjeros se ha convertido en orgullo y rasgo de identidad regional, de ahí que se encuentren personas llamadas Yesaidú (Yes I do), Noysí, Air Jordan o Maiparner (My Partner).
Según los especialistas, el motivo de esta peculiaridad es la importante influencia extranjera en la zona del lago de Maracaibo durante el siglo XX, donde la potente industria petrolera atraía a numerosos extranjeros cuyos nombres deslumbraron a los habitantes de la región.
Esta tradición, así como la de inventar nombres fruto del cruce de los de los progenitores, Raftina (Rafael y Robertina), Yolimar (Yolanda y Mario), parece condenada a la historia si sale adelante el proyecto de ley que el Consejo Nacional Electoral se ha propuesto.
Cuando alguna familia quiera registrar a sus hijos con alguno de estos nombres el anteproyecto de ley prevé que los registradores civiles ofrezcan como alternativa un listado de nombres y apellidos más comunes en Venezuela
Según Juan Carlos Pinto, director nacional del Registro Civil, el “problema no es el derecho de los padres a poner el nombre que deseen a sus hijos, que es básico, si no que sea dentro de ciertos parámetros”, y puso el ejemplo de otros países en los que existe una legislación similar.
Esta lista, que contará con no menos de cien nombres, será revisada cada año y, de acuerdo con el borrador, se incrementará en un porcentaje proporcional a la población.
“Hay nombres que confunden el sexo, porque en algún momento los padres querían tener un varón y nació una hija y le ponen un nombre que no se corresponde con su sexo”, destacó Pinto.
“Y otros nombres que tienen que ver con las zonas íntimas genitales, que son infamantes”, agregó en rueda de prensa el director del Registro Civil venezolano.
Desde el Consejo Nacional Electoral se señala que se trata de un anteproyecto por lo que todavía ha de ser discutido y que muchos de los puntos tratan de resolver problemas encontrados por los registradores civiles durante su labor.