Manías personales… (I)
Como mero ejercicio de autodefinición se me ocurrió listar mis manías y cosas que detesto… quizás así algunos amigos lectores puedan comprender ciertos momentos de locura que invaden mi cotidianidad.
1.- Los días lunes odio a la humanidad… no sé por qué… pero los lunes no quiero dar los buenos días, no deseo desayunar, no quiero hacer nada, no quiero salir de mi casa, no quiero escuchar a nadie. El malhumor se apodera de mí durante las primeras horas de la mañana. Cualquier proyecto, plan o agenda se van a la basura o es cumplido con mala cara. Odio los lunes…
2.- Cada vez que voy a viajar en avión comienzo a sentir una extraña sensación de fatalidad. A medida que se aproximan los días cercanos al viaje, mi ánimo decae y me pregunto por qué razón debo viajar. No es miedo al avión… en realidad no les temo, o quizás sí, pero me resulta profundamente amenazadora la idea de salir de mi rutina.
3.- Sufro de complejo de fiscal de tránsito, al punto que conducir me produce un stress horrible. Veo las infracciones y me imagino vestida de uniforme y con un pito en la boca. Con placer pondría multas impagables… Creo que es genético… mi abuelo paterno fue policía de tránsito en Europa.
4.- Me repugnan las cosas demasiado dulces… Pero también odio las cachapas, las guanabanas, las caraotas negras y casi todos los granos como lentejas, habas y caraotas rojas. Adoro los quesos, pero detesto comer un emparedado en el cual la lonja de queso sea demasiado gruesa. Me repugna la clara del huevo si no está bien frita, y no soporto bajo ninguna circunstancia el más pequeño pedacito de nata flotando en el café… podría pasar horas con la cucharita sacando esos puntitos blancos que flotan en mi taza de café, así se enfríe…
5.- Detesto el agua fría… no puedo tomar agua fría: no me sabe a nada y para colmo la siento bajar por mi esofago, al punto que me corta la respiración. Tampoco me puedo bañar con agua fría… me ahogo, se me tranca el pecho y no puedo respirar… Ni siquiera en la playa me puedo bañar con agua fría…
6.- No puedo salir de casa sin tender mi cama… me choca regresar y encontrarla deshecha. En los hoteles detesto regresar a mi habitación y que no hayan arreglado la cama.
7.- Detesto ir a un baño público… Me cuesta horrores hacer lo que tenga que hacer… se me quitan las ganas. Me aturde la impaciencia de las demás mujeres que esperan, me pone nerviosa la típica puerta que no cierra bien. No puedo hacer pis si al mismo tiempo debo sostener un bolso y una puerta. Necesito paz y tranquilidad para esas cosas…
8.- Odio el color amarillo. No tengo prendas de vestir en ese color… Una vez soñé que moría en un terremoto y en el sueño estaba vestida con una dormilona amarilla. Al despertar boté la dormilona (que realmente tenía) y me prohibí vestir de amarillo…
9.- Cuando estoy leyendo me rasco la cabeza, las piernas, la cara, el cuello, la espalda… es inevitable. Mis manos se mantienen en una frenética actividad…
10.- Me aterran los temblores de tierra… tengo miedo de morir tapiada en uno. Por ello vivo en una casa y no me siento comoda en apartamentos. Tampoco me gusta trabajar en edificios. Cada vez que tiembla entro en una neurosis que no me deja dormir: a cada rato siento que vuelve a temblar… La más mínima vibración del suelo me pone absolutamente nerviosa. Por eso quizás odio el Centro Comercial Sambil de Caracas, que me parece una gigantesca sepultura que se hundirá en cualquier terremoto.
11.- Detesto las películas de terror… monstruos, vampiros, fantasmas, asesinos en serie, extraterrestres y demás engendros me aterran. Sé que son fantasía, que son efectos especiales, que son puro maquillaje o mero photoshop, pero no puedo evitar tener espantosas pesadillas en las cuales esos bichos me persiguen… y me alcanzan!!!
12.- No puedo salir sin zarcillos. Me siento desnuda si no llevo algo en las orejas. Puedo salir sin maquillaje (salvo el lápiz labial), e incluso con una facha propia de mecánico. Pero mis orejas deben exhibir algún zarcillo…
13.- Detesto la música a todo volumen… No puedo ver, ni pensar. Me aturde el sonido estruendoso de las disco, de las fiestas y de todo lugar en el cual no se pueda sostener una conversación sin tener que gritar.
Hasta aquí las cosas… seguramente habrá más…
